domingo, 6 de enero de 2013

Suiza (día 2, parte 3)

En Interlaken habíamos cogido dos habitaciones cuádruples, again, en un albergue. El sitio estaba muy bien, no es lo que yo me imagino cuando pienso en un albergue. Además, habíamos tenido el cuidado de coger habitaciones con baño por lo que debíamos de ser los pijos del lugar que no teníamos que usar los baños compartidos. La ducha era también de agujero, en las dos habitaciones, pero tenía el detalle de estar en otra habitación (o cubículo) distinto al del váter por lo que no empapabas todo cuando te duchabas. Las camas eran dos literas y la habitación en general estaba muy bien. Fue el sitio que más me gustó.

Un pueblo cualquiera.
A la llegada nos aclararon que para aparcar, nada de nada, que en la calle se pagaba a partir de las 8 o las 9, ya no me acuerdo, o que ellos tenían un sitio en el que nos cobraban no sé cuanto por todo el día. Como nos íbamos a ir a ver sitios pronto, lo dejamos en la calle. El albergue estaba lleno de españoles y la recepcionista hablaba español, bueno, estaba aprendiendo y nos enseñó sus tarjetitas con palabras y frases para aprender. Pero como ya he dicho que teníamos alemanoparlantes y querían practicarlo, decidieron ponerse a hablar en alemán. Y así, en alemán, le contaron las cosas del albergue: que el desayuno costaba 11 euros, lo del parking, unas indicaciones para ir a unas cuevas que queríamos ver, qué había que ver en Interlaken y por dónde se salía (exit).

Dimos una vuelta por Interlaken que nos podíamos haber ahorrado porque no tiene nada que ver o no supimos verlo y nos compramos unas cervezuelas y algunas cosillas para la cena. Nos volvimos al albergue y en nuestra planta teníamos una sala común de la que nos adueñamos para disponernos a degustar la cena que teníamos elegida para ese día. El menú consistió en embutidos y similares que habíamos comprado (creo) en algún lugar de Suiza más los que habían traído my friends de España (producto nacional power) acompañados con pan tipical swiss, agua del grifo, cerveza, gin tonics, galletas y unas cookies que había preparado la compañera de la Señorita Isis con temática halloweeniana a la que damos las gracias inmensamente. Lo que viene a ser una dieta de piso de estudiantes, pero mira, ahí estábamos, a tutiplén.