viernes, 4 de enero de 2013

Suiza (día 2, parte 1)

El segundo día había que despedirse de Ginebra y abandonar el hotel para coger los coches destino Berna.

El GPS del coche en el que me tocó ir, al parecer, estaba con la opción de la ruta más corta, que no la más rápida, por lo que hicimos un bonito recorrido sin coger autopistas hasta que nos cansamos y se decidieron a preguntar a unos señores en una gasolinera. Éstos nos dijeron que si teníamos lo de los peajes mejor fuéramos por donde nos decían ellos que, aunque por donde decía el GPS también valía, había muchos tractores y se tardaba más. Eso dijeron o me dijeron que les habían dicho.

En Suiza para usar cualquier autopista hay que llevar una pegatina en el coche, a modo de peaje, que te permite utilizarlas. Pero no hay ningún control en las entradas o salidas por lo que si pasas sin la pegatina te pueden poner una multa. Los coches que alquilamos nosotros la llevaban incluida.

Durante el viaje no me apetecía hablar inglés así que dejé que de las cosas generales se ocuparan otros. Entre que había quien lo hablaba mejor que yo, que en Suiza hay tres idiomas oficiales, a saber, francés, alemán e italiano y que en el grupo llevábamos francoparlantes y alemanoparlantes (o eso intentaban) delegué salvo que fuera estrictamente necesario.

Cuando salíamos de Ginebra vimos una moto de esas que llevan un maleterillo atrás. El tío la tenía atada con una especie de correa, supusimos que porque no cerraba bien y le ponía la correa para que no se abriera, pero esta vez no había funcionado porque, pese a la cinta, lo llevaba abierto. Llegamos a un semáforo y nos tocó ponernos al lado de la moto y como somos unas muy buenas personas decidimos hacer nuestra buena acción, para que luego digan que somos maleducados los españoles: bajamos la ventanilla y la Señora Hathor le dijo: "Open atrás", señalando al maleterillo. El tío nos miró con cara de "qué me estás contando" (what are you talking to me o su equivalente en francés, que en Ginebra son muy de francés), ni se atrevió a mirar atrás y salió pitando en cuanto el semáforo se puso en verde.