viernes, 20 de septiembre de 2013

Viajando en tren.

El otro día hubo una incidencia en los trenes de renfe, al parecer por un arrollamiento. Esto causó múltiples problemas que serían comprensibles si no estuvieran tan mal gestionados por la propia renfe.

El primer problema sucede cuando sacas un billete para Pinto y la taquillera te repite varias veces que la línea no llega a Aranjuez. Y tras preguntarle tú también varias veces que si a Pinto sí, ella te lo repite otra vez: "Sí, pero a Aranjuez no".

Luego vienen los retrasos que pueden ser más o menos comprensibles y el anuncio por megafonía a la altura de Villaverde de que el tren solo llega hasta Getafe. Que ya te jode que no vayas a llegar pero imaginas que alguna alternativa te darán allí.

Luego en Getafe te dicen, otra vez por megafonía, que el tren ya llega hasta Aranjuez, que han restablecido el servicio. Pero pasan 15 minutos y de ahí no se mueve ningún tren. Y un rato después la megafonía se desdice y te dice que el tren acaba ahí y que va de vuelta a Madrid.

Así que no te queda más remedio que bajarte en Getafe Industrial que resulta ser un apeadero porque no hay ni un taquillero ni nadie que de una explicación o alternativa. Y de ahí ya te buscas la vida tú como puedas, que básicamente consiste en coger un autobús, si hay sitio y puedes subirte, y volver a pagar por un trayecto que ya has pagado.

Luego pones una reclamación y te contestan diciendo que lo hicieron todo bien. Que no fue culpa suya y que si te quedaste allí tirado no pueden hacer nada, esas cosas pasan. Que digo yo que si se atropella a alguien, algo de culpa sí tendrá la renfe, digo yo.

Luego me hace mucha gracia cuando decimos que en países como Alemania no tienen tornos y todo el mundo paga. Claro, y seguro que cuando hay accidentes y cortes no dejan a los usuarios tirados sin explicación, solución, o alternativa.

miércoles, 3 de abril de 2013

Segundo año.

Segundo año en Irlanda y el sueño iba a llegar a su fin. La verdad es que me ilusioné muy pronto y, por desgracia, estas cosas pasan mucho en el fútbol. Los dueños empezaron a tener problemas y nos daban la información con cuentagotas. Durante la pretemporada no llegaban fichajes y todos nos empezamos a oler algo raro. Cuando llevábamos cinco partidos jugados nos dijeron que las cosas iban mal, que intentáramos salvar la temporada sin descender y que la temporada siguiente habría nuevos dueños que ya nos informarían.

Con todo y con esto hicimos un año muy parecido al anterior. Acabamos la temporada séptimos y volvimos a caer en la primera ronda de la Copa tras forzar el partido de desempate. Disputé 38 partidos, ganamos 8, empatamos 15 y perdimos 15. Marqué 10 goles, di 3 asistencias y fui 2 veces elegido el mejor jugador del partido.

lunes, 25 de marzo de 2013

Granada

Aprovechando que el lunes 18 era fiesta en Madrid hicimos una escapada a Granada durante el fin de semana. Viaje gastronómico y de ocio en la ciudad de la Alhambra.

Alojamiento.

Residencia universitaria Fernando de los Ríos. Apartamentos baratísimos. El  apartamento para 4 estaba bastante bien: cocina, salón, baño y dos habitaciones. Está un poco alejado del centro y hay que coger un autobús que para en la puerta.
Hotel Almona. Barato, pequeño y acogedor. Algo de frío en la habitación del palomar.

Gastronomía.

Taberna la Tana. Viernes noche. Estaba lleno, entramos como pudimos, nos quedamos de pie y nos pedimos una caña con la correspondiente tapa que nos sirvieron.
Tragalios. Viernes noche. Pudimos coger tres taburetes y tomarnos en la barra un par de rondas con sus correspondientes tapas y una ración de croquetas.
El enganche. Viernes noche. Otra ronda y otra tapa de carne en salsa.

Churrería La Alhambra. Sábado mañana. Raciones de churros bastante abundantes pero ligeros (para tratarse de churros).
La Bella y la Bestia 1. Sábado mediodía. Enfrente de la Alhambra. Bastante lleno. La primera ronda en la calle, para las demás conseguimos coger mesa. Con cada bebida te ponen una tapa que va cambiando con cada ronda por lo que cuando vas a pedir tienes que decir las bebidas y la ronda por la que vas para que te pongan la tapa.
Al Pan Pan y al Vino Vino. Sábado noche. Tienen una lista de tapas para elegir con cada ronda. Lo único malo es que en grupos solo sirven dos tapas distintas. A lo peor vas haciendo pedidos de dos en dos en la barra.

Cafetería Flor y Nata. Domingo y lunes mañana. Desayunos completos aunque como no vayas pronto solo les quedará un tipo de pan para elegir. Zumo, café y tostada, bollo o mollete.
Hannigan & Sons. Domingo mediodia. Era San Patricks así que qué mejor que ir a un irlandés en Granada a celebrarlo. Pintas de cerveza y buena música.
Navas 14. Domingo comida. Camarero muy amable. Rondas y tapas clásicas. Disponen de montaditos y canapés buenos y a buen precio.
Bronx Speakeasy. Domingo sobremesa. Nos dejaron el café y copa a 4 euros por lo que no pudimos resistirnos.
Tetería El Generalife. Domingo media tarde. Gran cantidad de tés y ambiente típico de tetería árabe.
Restaurante El Agua. Domingo noche. Especialista en fondues y vinos. Vistas a la Alhambra que se disfrutarán más en verano cenando o comiendo en la terraza. Se llama El Agua pero no sirven jarras de agua.

Bar Kiki. Lunes mañana. Junto al mirador de San Nicolás. Ronda y tapa.
La Riviera. Lunes comida. Igual que Al Pan Pan, puedes elegir la tapa de una lista con cada ronda pero solo pueden ser dos diferentes por grupo. Los bocadillos son grandes y están muy buenos.

Garitos.

Ganivet. Sábado tarde. Aparenta ser un bar estilo irlandés pero es una dicoteca de pachangueo bastante grande.
Wall Street Pub. Sábado noche. Lleno de gente. Si no tuviera tantísima gente sería más divertido porque el precio de las copas va cambiando. No está claro en base a qué y los colores no ayudan pero mola. Pequeño pero barato.
Tantra. Domingo noche. Bastante grande. Futbolín, dardos y la música está bien.


En general Granada es más barato que Madrid pero no tanto como esperábamos. Las copas sin duda sí, bastante. El alojamiento también y los taxis un poco más pero no demasiado. En los bares en todos los sitios te ponían tapa con la bebida pero no había mucha diferencia de precio.

martes, 12 de marzo de 2013

UC Dublín

Y así fue como llegué a Dublín. Con mucha ilusión y muchas ganas de conocer un fútbol distinto y con ganas de devolver al equipo la confianza que habían puesto en mí. Las espectativas del equipo para conmigo eran que, tras un breve periodo de adaptación, me convirtiera en el delantero centro titular del equipo y que a base de goles me convirtiera en el líder de la plantilla. Tengo que reconocer que me asusté un poco, era demasiada presión nada más llegar pero me dijeron que en este primer año el objetivo del equipo era no descender y que me fuera acostumbrando al equipo y a la ciudad.

El resto de la plantilla eran todos jugadores irlandeses principalmente formados en el club y la universidad. Yo era el único extranjero y el único con experiencia en una gran liga. Querían que ayudara a los más jóvenes cuando no estuviera jugando o entrenando y acepté gustosamente.

La temporada comenzó y en una liga de diez equipos nos enfrentábamos a cada equipo rival cuatro veces: dos en casa y dos fuera. Para conseguir el objetivo teníamos que quedar por lo menos séptimos y así evitar la promoción que jugaban el octavo y el noveno. Acabar últimos hubiera significado el descenso de categoría y justo para poder evitarlo me habían contratado.

No fue una mala temporada teniendo en cuenta que era mi primer año y el equipo en el que jugaba. Me sirvió para acostumbrarme al ritmo constante de partidos durante una temporada y para mejorar mis números. Jugué 37 partidos, ganamos 10, empatamos 11 y perdimos 16. Anoté 10 goles y asistí 7 veces a mis compañeros. En dos partidos me dieron el título de "man of the match" así que no me puedo quejar.

Con estos números acabamos la temporada séptimos consiguiendo el objetivo. En la copa conseguimos forzar el partido de repetición en la primera ronda pero fuimos eliminados.

Continuará...

viernes, 15 de febrero de 2013

Los Juegos del Hambre

Seguimos con el rollo cultureta esta vez para hablar de un libro una trilogía que acabo de terminar de leer. Primero vi la película en el cine y luego me leí los tres libros. Voy a intentar contar los menos spoilers posibles pero es posible que se escapen algunos. Avisados quedáis.

La trilogía se sitúa en un futuro distópico en un país llamado Panem. Debido a las guerras, la humanidad ha quedado prácticamente destruida y el país se ha organizado en 12 distritos y un Capitolio. Los 12 distritos viven en un régimen de semi esclavitud y pobreza proporcionando al Capitolio los recursos necesarios para vivir con todo tipo de lujos. Esto es así porque el Capitolio fue el ganador de la guerra y el que impuso sus condiciones a los demás distritos. Además, tras la guerra, se implantaron los Juegos del Hambre: una vez al año, cada uno de los distritos envían a un hombre y una mujer, niño o adolescente, a participar en una especie de concurso a muerte. Trasladan a los 24 tributos -así es como se conoce a cada uno de los participantes en los Juegos- a un escenario ideado para el concurso para que intenten sobrevivir a los peligros que les acechan y a los propios tributos rivales que intentarán matarlos ya que sólo puede haber un vencedor.

El primer libro se centra en los Juegos del Hambre. Está bien, se lee rápido y te deja con ganas de más porque se intuye que la historia de Panem va a empezar a cambiar. El problema es que el segundo, En llamas, se vuelve a centrar en los Juegos del Hambre cuando creo que es una cosa que ya no interesa. Da la sensación de ser una especie de relleno para que sea una trilogía y para que, ya que la trilogía tiene el nombre de los Juegos, no sean un mero efecto secundario de la trama. Se podía haber hecho más de otra manera.

El tercero, Sinsajo, tiene un problema parecido al segundo, creo que no acaba de sacarle todo el provecho que se le podría haber sacado a la historia y al escenario. El final parece demasiado forzado y no parece lógico la manera en que van sucediendo las cosas. Da más la sensación de ser un "hasta aquí hemos llegado y se acabó".

En general, a partir del segundo y tercer libro, los personajes se empiezan a perder en ciertas confusiones que no parecen llevarles a ninguna parte. Empiezan a darte igual y no ves el sentido a muchas de las cosas que ocurren. Por otro lado, la autora parece estar más obsesionada en tratar el tema de la propaganda, el poder de la televisión y el hecho de que en las guerras no hay ni buenos ni malos, que en hacer una buena historia.

Me decepcionó porque el segundo y el tercer libro no desarrollan lo que parecía prometer el primero y el comienzo del segundo. Creo que el escenario y los personajes eran lo suficientemente buenos para llevar la historia por otro camino y aún así reflejar lo que parece querer la autora.

jueves, 14 de febrero de 2013

Extinción

Ya que he empezado con temas científicos voy a escribir un post cortito dedicado a todos los preocupados por el futuro de la humanidad y por la conservación de la especie.

El sol es una estrella. Como todas las estrellas llegará un momento en que se apagará y cuando eso pase el problema no va a ser que nos quedemos sin luz o sin calor sino todo lo contrario. Se irá haciendo más y más grande hasta engullir La Tierra y todo el Sistema Solar. Así que tenéis dos opciones: u os preocupáis solo de lo que existe ahora e intentáis hacer su existencia mejor y más fácil, u os preocupáis de la posible futura vida y vais pensando como evitar ese final al que estamos destinados.

El sol llegará un momento que habrá consumido todo el Hidrógeno y empezará a usar el Helio como combustible. Empezará a expandirse engullendo todos los planetas y convirtiéndose en una gigante roja. Después, volverá a contraerse hasta convertirse en una enana blanca, aunque esto ya nos dará igual porque no quedará nadie para verlo, y posteriormente en una enana negra.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Evolución

Hay gente que piensa que el ser humano dentro de muchos años habrá evolucionado y tendrá una cabeza más grande con un cerebro mayor debido a que cada vez lo usamos más. O que habrán desaparecido las muelas del juicio porque no las necesitamos, o el quinto dedo del pie por el mismo motivo. Son los mismos que piensan que si, por ejemplo, unos monos encerrados en un hábitat en el que tuvieran cierta comida a una distancia que no les permitiera llegar a cogerla pero sí lo suficientemente cerca como para querer intentarlo, tras muchas generaciones desarrollarían unos brazos, o lo que sea, lo suficientemente largos como para poder cogerla.

Pues bien, eso no es así. Eso no es la evolución. Voy a intentar explicar la parte que mucha gente parece perderse en este tema. No pretendo hacerlo de un modo totalmente riguroso así que es posible que algunas cosas no sean del todo ciertas. Tampoco soy un experto biólogo ni un experto en la teoría de la evolución, sé lo que aprendí en la escuela y lo que he ido leyendo.

La clave es la selección natural. La selección natural es lo que hace que evolucionemos. La evolución se basa en dos cosas: mutaciones y selección natural. Las mutaciones son lo que hace que unos individuos se diferencien de otros de una forma aleatoria. Es lo que hace que algunos individuos tengan un dedo más, un cuello más largo u otra capacidad. No todas las mutaciones tienen que ser buenas. Algunas pueden suponer una desventaja en lugar de una ventaja. Y ahí es donde entra la selección natural permitiendo que las mutaciones ventajosas prevalezcan y las desventajosas desaparezcan. Eso ocurre gracias a la muerte de los portadores de mutaciones desventajosas y a la supervivencia de los que las tienen ventajosas frente a los que no las tienen. Lo que se conoce como la supervivencia del más fuerte.

En algún momento ciertos individuos de una población de jirafas desarrollaron unos cuellos mayores que los de los demás. Durante un tiempo esto no supuso ningún problema por lo que posiblemente convivieron individuos con cuellos largos e individuos con cuellos cortos. La reproducción hizo que la mutación se fuera transfiriendo de padres a hijos pero no que se eliminaran los cuellos cortos. Pero llegó un momento en que la comida empezó a escasear y sólo los individuos que tenían el cuello lo suficientemente largo podían alcanzar la comida. De este modo los individuos de cuello corto murieron y todos los que quedaron tenían el cuello largo. Las jirafas habían evolucionado.

En el caso del ser humano es bastante difícil que esto se produzca porque no existe la selección natural. La selección natural haría que los débiles no sobrevivieran pero el resto de individuos se encargan de que no sea así. Es como si las jirafas con el cuello largo les bajaran la comida a las del cuello corto. Nunca habrían desaparecido.

En el ser humano las mutaciones ventajosas y las desventajosas se pierden por medio de la reproducción. Realmente no se pierden, se propagan de igual modo pero están mezclados todos los individuos y siguen existiendo ambos por lo que no se puede llamar evolución. Por poner un ejemplo que puede que no tenga nada que ver con herencia ni mutaciones pero sirve para verlo: la miopía. En la naturaleza un defecto que hiciera que algunos individuos vieran peor les haría probablemente más vulnerables a los depredadores no pudiendo llegar a aparearse y a propagar su defecto. En cambio, en el ser humano no tenemos selección natural y por tanto los defectos se van propagando también y conviven juntos individuos desventajosos, normales y ventajosos sin que los años parezcan llevarnos a ninguna superioridad. Salvo algunos pequeños casos.

Hace un tiempo leí que posiblemente el ser humano esté evolucionando hacia un ser mas bello porque los individuos más bellos tenían más posibilidades de aparearse y por tanto transmitían su belleza a los hijos. Aunque la belleza es bastante subjetiva parece que supone una ventaja. Para eso hemos quedado. Los feos ligan menos.

También está el tema de los genes dominantes y recesivos pero eso ya es entrar en mucho detalle.

lunes, 11 de febrero de 2013

Gatecrash Prerelease

Fin de semana de presentaciones. Dos torneos el sábado y dos torneos el domingo. Dos por la mañana y dos por la tarde. El resultado ha sido bastante bueno. Una victoria y dos segundos puestos.

El formato de la presentación era sealed deck. Seis sobres, uno de los cuales era del gremio con el que quisieras jugar. Además del sobre del gremio podías jugar con la carta promocional que se otorga por participar y que también pertenecía al mismo gremio elegido.

Para el primer torneo elegí luchar del lado del gremio Boros. Intenté construir un mazo rojo y blanco para aprovechar la habilidad de Battalion pero el resultado fue bastante malo. Como removals principales solo tenía un par de copias de Massive Raid y no dieron buen resultado. Solo conseguí una victoria y gracias a un Bye. Todas las partidas que jugué fueron derrotas: 1-3.

En el segundo me decanté por el gremio Gruul. Mazo verde y rojo aprovechando muchas criaturas con la habilidad de Bloodrush como Viashino Shanktail, Slaughterhorn, Rubblehulk o Zhur-Taa Swine, alguna buena combinación como Madcap Skills y Spire Tracer y el apoyo de algunas criaturas del gremio Boros como Boros Reckoner o Firemane Avenger. Me planté en la final con un 3-0 y tras una victoria para cada uno, el tercer juego cayó del lado de mi rival porque no me salió ningún maná verde cuando ganaba 26-14 gracias a Spark Trooper, si bien es cierto que en el segundo juego, cuando perdía 1-0 e iba a morir sin remedio en el siguiente turno, mi oponente cometió el error de no bloquear mi token 3/3 producto de un Rapid Hybridization para no perder ninguna criatura y gracias a Rubblehulk y Zhur-Taa Swine le quité 14 vidas, justas para poner el 1-1 que a la postre serviría de poco. 3-1.

En el tercero elegí Simic. Construí un mazo basado en Evolve junto con el apoyo rojo de algunas criaturas con Bloodrush como Zhur-Taa Swine, algunos removal como Mugging, el planeswalker Domri Rade y los jugosos beneficios de Madcap Skills, Elusive Krasis, Keymaster Rogue y Last Thoughts. Perdí la primera ronda y gané las tres siguientes aunque dos de mis oponentes concedieron la partida en mi opinión demasiado pronto. 3-1.

El último torneo elegí Orzhov. Viendo las cartas de que disponía me olvidé de Extort y me construí un mazo cargado de bombas y removals. El objetivo era claro, meter presión, eliminar sus criaturas cambiando una por otra o con removals y esperar cualquier bomba para finalizar. Si el oponente era rápido y/o las bombas tardaban en salir, defender en lugar de atacar y a cambiar criaturas. La presión llegaba de la mano de Daring Skyjek, Slate Street Ruffian y Basilica Screecher, los removals eran Smite, dos Devour Flesh, Mugging y Arrows of Justice, las bombas Angelic Skirmisher, Luminate Primordial, Alms Beast, Treasury Thrull, Assemble the Legion o Aurelia's Fury. Gané las tres primeras rondas 2-0 en muy poco tiempo. En la final me enfrenté a un mazo Simic que en la primera partida pobló en seguida el tablero de criaturas gracias, entre otras, a sus dos Fathom Mages. La segunda partida la gané yo rápidamente y la tercera finalizó cuando puse sobre el tablero Assemble the Legion y posteriormente Alms Beast. Justo antes de poner en juego el encantamiento, mi oponente había gastado su Angelic Edict para eliminar alguna de mis criaturas que estaban presionando mucho y habían llevado la partida 20-13 a mi favor y me habían dado el dominio el tablero. 4-0 (8-1).

martes, 22 de enero de 2013

Wreck-It Ralph

El lunes estuve viendo la película y me gustó mucho. Tiene un montón de referencias a muchas cosas pero me apetecía comprobar todas las que tenían que ver con los videojuegos así que he decido recopilarlas aquí. Me he ayudado de un par de sitios que pondré luego al final. De algunas cosas me di cuenta mientras veía la película, de otras me he dado cuenta ahora, otras se me pasaron y algunos videojuegos no los conocía.
  • El propio videojuego Fix-it Félix del que Ralph es el villano es una clara referencia a Donkey Kong. Ralph es similar a Donkey Kong y Félix a Mario.
  • En la terapia de villanos aparecen los malos de muchos videojuegos: Bowser (Mario Bros), Dr. Robotnik (Sonic), Neff (el rinoceronte morado de Altered Beast), Bison y Zangief (Street Fighter), Satán (Diablo), Kano y Smoke (Mortal Kombat), Beholder, Cyborg, un zombi como los de House of the Dead y el fantasma del Pac Man. La sala de reunión es el centro del laberinto de Pac Mac del que vemos irse a los malos en un versión de ellos mismos en 8 bits y del que Ralph se lleva unas cerezas.
  • Cuando una máquina es desconectada y el juego deja de jugarse, los personajes se convierten en vagabundos sin hogar. Este es el caso de Q*bert y se puede ver a sus personajes pidiendo comida en la estación: Q*bert, Coily, Slick, Sam y Ugg.
  • En la estación hay un grafiti que dice "Aerith lives" referenciando a Final Fantasy VII.
  • Cuando los personajes quieren hacer un descanso se van a tomar una cerveza al bar de Tapper donde también hay personajes de Burgertime. En el bar hay una sala con los objetos perdidos donde Ralph encuentra, entre otras cosas, el champiñón para aumentar de tamaño de Super Mario Bros y la exclamación de cuando capturan a Snake en Metal Gear.
  • El videojuego Hero's Duty es una mezcla de Call of Duty y Halo con una protagonista similar a Anya Stroud de Gears of War.
  • El videojuego de carreras Sugar Race está altamente influenciado por el estilo de Mario Karts aunque algo más "azucarado".
  • Para entrar a ver el código del juego, King Candy utiliza el Konami Code utilizando un mando de NES.
  • Durante la película se pueden ver muchos más personajes por la estación, el bar o la fiesta de Félix: Sonic y Tails (Sonic); Dig Dug, Cyril, Pookas y Fygars (Dig Dug); las barras de Pong; Chun-li, Ryu, Ken, Cammy y Blanka (Street Fighter); Peach, Daisy y Rosalina (Mario Bros); Pac Man; Paperboy; Qix; Frogger; y Yuni (Dance Dance Revolution).
Fuentes: Wikipedia en español e inglés e Ign.

miércoles, 16 de enero de 2013

Quitar manchas blancas de la madera.

El otro día pedí la cena a un restaurante que hay cerca de mi casa y cuando me la trajeron, mientras pagaba, dejé la bolsa encima de una mesa de madera. Dentro de la bolsa había una tarrina metálica que debía estar bastante caliente porque aparecieron unas manchas blancas en la mesa. Al día siguiente busqué por internet como quitarlas y me puse manos a la obra.

El caso es que haciendo exactamente lo que dicen en el artículo la cosa no funciona, es más, yo creo que incluso empeora, por lo menos en mi caso. Por eso he decidido escribir esto, para explicar como lo hice y por si le sirve de ayuda a alguien.

En mi caso, la mancha no era muy grande, bastante más pequeña que lo que ocupa una plancha, pero estaba bastante "condensado" el blanco, es decir, no se veía la madera en toda la zona que ocupaba la mancha.

Lo primero que hice fue limpiar la zona de la mancha con un trapo mojado en agua y bien escurrido. Ya solo con esto la mancha se empezaba a quitar y el color blanco empezaba a desaparecer un poco haciéndose más tenue y dejando ver la madera. Después, con un trapo seco, quité toda la humedad que había quedado.

Un par de minutos después, en vista de que parecía que había funcionado, volví a pasar el trapo húmedo y lo volví a secar. Esta vez me dio la sensación de que apenas había cambiado algo. Por eso me decidí a probar con la plancha. Puse una toalla fina encima de la mancha y con la plancha caliente a la mitad de su temperatura máxima la puse encima de la mancha unos segundos mientras la movía un poco. No me atrevía a dejarla quieta encima. Tras quitar la toalla me dio la sensación de que algo había mejorado la mancha, pero a cambio, había pequeñas manchitas blancas en otras zonas de la mesa por las que la plancha había pasado. Tras esto, pensé que la idea de la plancha no merecía la pena pues era demasiado riesgo (quizás debería estar menos caliente) y me puse a pasar el trapo húmedo otra vez. De esta manera, y tras un par de humedecer secar, humedecer secar, quité prácticamente todas las manchas blancas, la original y las que habían salido nuevas. El remate final se lo di aplicando un poco de limpiador de madera tipo Pronto, justo en lugar que todavía se notaba algo que había habido una mancha, dejándolo un par de segundos y pasando otro trapo para extenderlo por la mesa y no dejarlo acumulado.

viernes, 11 de enero de 2013

Suiza (día 6 y 7)

El penúltimo día cogimos los coches y nos fuimos a ver las cataratas del Rhin. De lejos no impresionan tanto pero cuando te asomas a los balcones en los que puedes tocar el agua aprecias la fuerza e inmensidad con la que corre el agua. Aún así no se necesita mucho tiempo para verlas por lo que después nos fuimos para un pueblo que no estaba demasiado lejos y estuvimos dando una vuelta por ahí.

Agüita.
La comida la hicimos en Zürich en una calle en la que hay un montón de restaurantes. Entramos en uno que parecía típico y comimos bien. Más röstis, salchichas con purés y cordon bleu. Eso sí, nos tuvimos que levantar un par de veces para poner el ticket al coche porque también había que pagar en todos lados y era estacionamiento limitado.

Después de comer estuvimos dando una vuelta por Zürich que nos la habían pintado tan mal que nos gustó bastante. De hecho, como ciudad, nos pareció que estaba bastante bien, tenía algunas cosillas que ver y tenía mucho más ambiente que el resto de las que habíamos estado. En la estación de tren que está cerca del río y de la calle en la que habíamos comido, cogimos un mapa con una ruta turística por el centro para hacer en dos horas. Con la sobremesa que hicimos y con la ruta, se hizo la hora de tener que volver a ir a por los coches y como ya llevaba un tiempo siendo de noche y hacía frío nos volvimos a cenar a los apartamentos. Cuando llegamos allí pasamos antes por el restaurante chino para recoger las llaves y preguntarle a la mujer si el día anterior nos habíamos dejado allí un impermeable rosa: a pink thing for the rain. La china nos miraba con cara de no entender nada pero cuando le dijeron "La chaquet", se le iluminó la cara, se fue y volvió con ella.

Zürich.
El último día teníamos que coger el avión desde Ginebra sobre las siete de la tarde así que nos levantamos prontito, cogimos los coches y decidimos pasar por Francia para ir a Chamonix antes de volvernos a Madrid. Hicimos una parada para echar gasolina y elegimos un surtidor que tenía la manguera descolgada y que tuvimos que colgar pero que a la hora de coger nuestra manguera se negaba a darnos la gasolina. Pensando que sería de prepago, la Señora Hator y la Señorita Bast fueron a la caja a decirles que nos habilitaran la manguera y resultó que la última persona que la había usado se había ido sin pagar y que por eso no daba gasolina de otro tipo hasta que no se pagara esa. Como nuestro coche usaba otra gasolina, la empleada las creyó y no pensó que éramos nosotros los que no habíamos pagado y nos dejó echar de nuestra gasolina y pagarle solo lo nuestro.

A mitad del camino también paramos a tomar un café y cuando volvimos a arrancar, de nuevo, nuestro GPS decidió hacernos un cambio de ruta. El otro coche llegó a Chamonix pasando por Ginebra y yendo por la autopista de peaje. Nosotros, en cambio, hicimos una ruta mucho más corta (en kilómetros) pero atravesamos un maravilloso puerto de montaña todo nevado que hizo que tardáramos una hora en recorrer cuarenta kilómetros. Además, descubrimos que las carreteras secundarias son mucho mejores en Suiza que en Francia porque fue atravesar la frontera y notar una diferencia brutal. Pese a todo, llegamos al mismo tiempo.

Chamonix.
Vimos Chamonix otra vez con buen tiempo, comimos unos sandwichs que llevábamos, tomamos el café en una cafetería con una camarera muy maja, seguimos viendo Chamonix y nos fuimos para el aeropuerto de Ginebra, esta vez todos sin atravesar el puerto. Nosotros dimos unas bonitas vueltas por el interior del aeropuerto hasta que encontramos el parking para dejar el coche y sin muchos más inconvenientes cogimos los vuelos de vuelta a España.


jueves, 10 de enero de 2013

Suiza (día 5)

A la mañana siguiente volvimos a visitar Lucerna, esta vez sin lluvia pero con frío, hasta que llegó la hora de despedir a uno de los miembros del grupo que volvía para Madrid antes que los demás. Quedábamos siete.

Nos fuimos a comer unos kebaps y enfilamos el coche camino a Zürich parando en Zug. Lo gracioso de Zug fue que cuando nuestro coche estaba llegando pregunté dónde habíamos quedado con el otro coche y nadie lo sabía. Pero para que no tuviéramos que preocuparnos, recibimos un mensaje que nos informaba que unas compras que se habían hecho en Lucerna habían sido olvidadas en el Kebap así que volvían a por ellas. Que ya si eso, cuando volvieran, pues que nos llamaban a ver que tal. Y total, que Zug, un pueblo más. No teníamos ni idea de por qué habían decidido ese pueblo así que tras debatir si nos quedábamos en el coche esperando o salíamos, dejamos el coche aparcado en la estación de tren, pagando, claro, y nos fuimos en búsqueda de algo que ver preguntando a una pareja que nos dijo que podíamos ir de "shopping" para un lado o de "old buildings" para el otro. Optamos por los "old buildings" y, la verdad, si tuviera que destacar algo del pueblo, sería: el aviario que había junto al lago, el lago propiamente dicho que era inmenso y como estaba el día malo había hasta olas y parecía el mar, y unos cisnes muy simpáticos que nos perseguían para que les diéramos de comer y nos pusieron cara de pena y nos convencieron para ir a comprarles pan y dárselo.

My friends.
En Zürich alquilamos dos apartamentos para 4 aunque solo éramos 7 porque era lo más barato que vimos. Los apartamentos no tenían recepción y teníamos que ir a recoger las llaves a un chino que estaba debajo. Cuando llegamos y le contamos la película a la china -siendo solo dos los que habíamos entrado al restaurante- nos dijo que solo habíamos reservado un apartamento. Le dijimos que no, que eran dos y se puso a llamar a la dueña a ver qué le contaba. La dueña le contó lo mismo, que solo teníamos uno. Para aquel entonces ya había llegado quien había hecho la reserva con la hojita de booking impresa para demostrar que habíamos reservado dos apartamentos. Al final, la mujer nos dijo que no sabían de quien era la culpa, si de booking o de ellos, pero que tenían un apartamento libre y que si lo queríamos nos lo dejaban al mismo precio que teníamos la reserva. El único problema era que no tenía las 4 llaves del otro apartamento ahí y que nos las tenía que dar al día siguiente. Obviamente le dijimos que sí. Dejamos las maletas y nos piramos a un supermercado a comprarnos la cena. Los apartamentos eran impresionantes. Habríamos entrado los 7 en uno seguro. El salón era gigante, con internet, televisión y reproductor DVD. También había otro televisor en las habitaciones grandes. La bañera era tan grande que te podías tumbar en ella completamente.

miércoles, 9 de enero de 2013

Suiza (día 4)

El domingo nos íbamos de Interlaken y mientras desayunábamos en la sala común zumos, bollos y batidos, hubo quien decidió ir a pedir un café al bar. Antes de pedirlo quisieron preguntar cuanto costaba y fue entonces cuando otra chica valenciana que trabajaba allí les dijo, en español, que el desayuno estaba incluido, a lo que ellas respondieron rotundamente: "Noooo, para nosotras no". La chica, con cara de extrañeza, les preguntó que si habían dormido allí y le dijeron que sí. Entonces fue cuando la chica les dijo que todo el que duerme allí tiene el desayuno incluido, que no hay una tarifa para dormir solo. Corrieron a contárnoslo mientras se volvían a acordar de la parda de la chiquita recepcionista -que sí, que muy maja pero muy parda- y nos bajamos todos a desayunar un desayuno en condiciones tipo buffet muy rico. Ahí, mientras seguían hablando de la chiquita, surgió la voz de la cordura y la Señorita Maat dijo que a ella le parecía que la chica había dicho que el desayuno era hasta las 11, nada de 11 euros. La alemanoparlante decía, que no, que no, que había dicho 11 euros y la Señorita Maat volvió a decir que lo mirara en el papel que la chica se lo había apuntado. De como confirmamos que habíamos regalado un desayuno no vamos a decir más porque se resume en que en el papel ponía "11 h.".

Dejamos Interlaken para ir a ver unos pueblos que están en las montañas y a los que solo se puede subir en tren. Dimos una vuelta por allí y disfrutamos de las vistas. Realmente son pueblos de esquiadores y no tienen demasiado que ver pero una vez que estás arriba las vistas son bastante buenas.

Las vistas.
De camino a Lucerna, nuestro tercer lugar de hospedaje, paramos en un bonito bar/restaurante en medio de un mirador que había en la carretera de la montaña con una terraza muy rica donde nos tomamos una cerveza al solecito, con gafas de sol y en manga corta mientras mirábamos como un poco más arriba estaban los picos llenos de nieve.

Fue llegar a Lucerna y estropearse el tiempo. No sé si porque las montañas paraban las nubes en Interlaken o pura coincidencia.

Lucerna es un lugar muy bonito en el que no puedes aparcar los coches en la calle y nuestro hotel no tenía parking así que tuvimos que buscar uno para dejarlo todo el día y que no tuviéramos que hipotecar muchas de nuestras pertenencias para poder pagarlo. Una vez conseguido esto nos fuimos a comer unas fondues, unos röstis y otros platos típicos suizos en un restaurante con wifi donde le pedimos la contraseña al camarero al grito de "Pasport" siendo lo más triste de todo que lo entendió. Tras comer empezamos a visitar Lucerna pero al poco de comenzar se lió el diluvio universal. Lejos de amedrentarnos seguimos paseando mientras nos poníamos como una sopa. Cuando estábamos suficientemente mojados nos volvimos al hotel y nos apalancamos en la habitación parejil hasta que nos entró hambre y nos comimos unos fuets a bocados y otros manjares propios de la dieta de piso de estudiantes.

Lloviendo y de noche. Todo un lujo.
Las habitaciones que teníamos en ese hotel eran dos triples y una doble, para la parejita. Las triples estaban formadas por dos camas abajo y una superior a modo de litera que era tan grande como las otras dos juntas por lo que estaba muy bien.

martes, 8 de enero de 2013

Suiza (día 3, parte 2)

Una vez ya juntos descrubrimos mirando las guías que sí, que las cataratas de lo de Sherlock Holmes están en Meiringen y que nosotros estábamos en Merligen. Parecidos pero no iguales así que ale, al coche y
caminito de Meiringen. Las cataratas no están mal, hay que pagar para verlas, se sube en un ascensor que va por dentro de la montaña y desde arriba se va bajando, viendo los distintos saltos de agua, por las cornisas y recovecos de la montaña, pero vamos, que si no las ves, tampoco te pierdes nada, aunque claro, algo hay que hacer.
En ese agua me maté yo.
Comimos en el campo cerca de las cataratas otra vez embutido con pan y agua. Con el solecito que hacía y lo a gusto que se estaba, si me das un mini de kalimotxo me quedo allí toda la tarde recordando la época de la univesidad y el paraninfo (¡Ay, qué tiempos!). Como no había mini, recogimos y nos fuimos otra vez a ver pueblos y acabamos en Thun. A verlo en plan en serio que parecía muy bonito, aunque bueno, como todo, un pueblo es un pueblo es. Yo creo que todos queríamos volvernos para el albergue, cenar y echar lo que quedaba de día pero nadie lo decía.

Paraninfo.
En el albergue le preguntamos a nuestra amiga la recepcionista que donde se podía cenar así típico de Suiza y nos dijo dos restaurantes que estaban uno al principio y otro al final de la calle principal por la que habíamos ido el día anterior. Echamos a andar y cuando íbamos por la mitad dedujimos que nos habíamos pasado el primero pero que nadie lo había visto. Luego dedujimos también que la gente iba a su bola y que todo el mundo pensaba que ya estaría pendiente otro. Decidimos tirar para el final para buscar el otro que estaba más cerca pero tampoco lo encontrábamos. Buscamos un poco y ya vimos que es que al parecer tenía como dos nombres y el que más se veía no era el que nos había dicho la chiquita. Eso sí, nos había advertido que ese sitio tenía mucho ambiente, y así era. Nos dijeron que como una hora o por ahí para pillar mesa así que, tras reflexionar un poco, decidimos intentar buscar el primero. Prestando un poco de atención, no era tan difícil de encontrar así que allí cenamos raclette para todos. Los sucesos en el restaurante me los voy a ahorrar porque me producen vergüenza ajena.

La raclette es una plato parecido a la fondue que consiste es una especie de plancha circular eléctrica que tiene dos partes, una inferior donde se pone el queso en unas palitas para que se funda con el calor y una superior donde se pone el bacon, los champiñones, la cebolla y demás para que se cocinen a la plancha.

lunes, 7 de enero de 2013

Suiza (día 3, parte 1)

El tercer día, después de desayunar en la sala común unos zumos y unos batidos con bollos, cogimos el coche y tiramos para las cuevas que nos había indicado la recepcionista. Llegamos sin problemas, aparcamos los coches en el aparcamiento de las cuevas que estaba totalmente vacío y nos pusimos todos a leer el cartel donde nos contaban en alemán y en inglés que la hora de apertura eran las 10 por lo que nos quedaba una hora de espera. La gente se fue a hacer fotos al lago pero otro amigo (Señor Deceto) y yo que nos quedamos leyendo el cartel llegamos a una sección que nos llamó la atención.

Fotos al lago.
Estábamos cada uno leyendo en silencio cuando llegué a la parte en la que estaban las fechas de apertura. Paré, miré la fecha en mi reloj, miré al Señor Deceto, miré al cartel, miré al Señor Deceto, me miró, miramos al cartel y decidimos llamar a los demás para comunicarles que o entendíamos muy mal el inglés o habían pasado por alto un detalle. Según el cartel, la temporada de apertura era "until the last Sunday in October" por lo que habiendo llegado a Suiza en noviembre, y aunque no indicara un día exacto, creíamos muy improbable que estuvieran abiertas. Decepción y risas generales por igual, recuerdos a la parda de la recepcionista que no nos advirtió y fotos y subida a las cuevas que "ya que habíamos ido hasta allí, algo había que hacer".

Subida a las cuevas.
Resultó que el camino que subía a las cuevas se cruzaba con unas rutas de senderismo que estaban muy bien indicadas y en las que se indicaba en un cartel que, casualmente, al pueblo siguiente al que pensábamos ir para ver unas cascadas muy famosas se tardaba una hora y cuarto. Pues ea, que nos vamos para allá de treking, vemos las cataratas y nos volvemos otra vez. Una hora de ida y una de vuelta. "No es mucho". Y si a alguien no le apetece, se coge el coche, se va para allá y nos espera tomando algo. Y así fue, dos amigas se llevaron los coches y el resto de treking. Haciendo esa ruta es donde yo empecé a flipar con Interlaken, Suiza, el cambio climático y lo que uno cree cuando va a ir a los Alpes en noviembre. Era un día tan soleado que acabamos en manga corta, y en pantalón corto no, porque no podía. Yo, que había llevado abrigo con forro polar, sudaderas gordas, camisetas de manga larga, camisetas de manga corta, camiseta térmica, vaqueros gruesos, pantalón corto, medias de fútbol, calcetines gruesos y botas de montaña (no llevaba todo puesto porque mirando por la mañana el tiempo ya se vio que no iba a ser necesario y uno es tonto pero no tanto), en manga corta. En noviembre. En Suiza.

Total, que hicimos la ruta en un tiempo un tanto superior a una hora. La Señorita Ceres y yo nos adelantamos porque yo ya tan despacio no puedo y aún así fue más de una hora y cuarto. Eso sería para gente con ritmo, gente que no va de charleta, haciendo fotos y parando cada dos por tres porque no tiene ni idea de si va en la dirección correcta o va a aparecer en medio de Suiza solo, rodeado de pinos y lagos, sin saber alemán y sin saber donde están los coches.

De treking.
¡Ah!... los coches. La pareja de conductoras llegó al pueblo, aparcaron y ya que estaban allí fueron a preguntar dónde estaban las cataratas. Las cataratas son famosas porque al parecer es donde murió Sherlock Holmes en la última novela (¡uy! os he reventado el final). Que ya ves tú que forma más tonta de hacerse famosas pero allí que íbamos nosotros en un alarde de turismo inteligente fuera de lo común. En fin, que me desvío, estaba preguntando la Señora Hathor como ir a las cataratas en un inglés del estilo "Open atrás" y los lugareños del pueblo les decían que cogieran el coche, tiraran para no sé donde 40 kilómetros y que allí las verían. A lo cual ella respondía que no, que eran unas que estaban en ese pueblo, donde murió Sherlock Holmes. Y claro, pues los lugareños que sí, que ya, pero que cogieran el coche, tiraran 40 kilómetros y allí están, tan bonitas y con su agua y sus cosas de cataratas. Pero que en ese pueblo no había cataratas, que lo más parecido era el lago que podían ver. Así que nada, tocaba esperar y luego, pues irse de allí a las cataratas pero como la hora que supuestamente íbamos a tardar ya había pasado y no aparecíamos por ningún lado, hubo un momento que empezaron a preguntarse si no serían ellas las que estaban en un pueblo incorrecto y nosotros habíamos tomado la ruta correcta por el sendero y nos íbamos a hacer unos bonitos 40 kilómetros a pie hasta allí por lo que empezaron las llamadas telefónicas para disfrutar de esa maravilla que brinda la Unión Europea que es el roaming.

domingo, 6 de enero de 2013

Suiza (día 2, parte 3)

En Interlaken habíamos cogido dos habitaciones cuádruples, again, en un albergue. El sitio estaba muy bien, no es lo que yo me imagino cuando pienso en un albergue. Además, habíamos tenido el cuidado de coger habitaciones con baño por lo que debíamos de ser los pijos del lugar que no teníamos que usar los baños compartidos. La ducha era también de agujero, en las dos habitaciones, pero tenía el detalle de estar en otra habitación (o cubículo) distinto al del váter por lo que no empapabas todo cuando te duchabas. Las camas eran dos literas y la habitación en general estaba muy bien. Fue el sitio que más me gustó.

Un pueblo cualquiera.
A la llegada nos aclararon que para aparcar, nada de nada, que en la calle se pagaba a partir de las 8 o las 9, ya no me acuerdo, o que ellos tenían un sitio en el que nos cobraban no sé cuanto por todo el día. Como nos íbamos a ir a ver sitios pronto, lo dejamos en la calle. El albergue estaba lleno de españoles y la recepcionista hablaba español, bueno, estaba aprendiendo y nos enseñó sus tarjetitas con palabras y frases para aprender. Pero como ya he dicho que teníamos alemanoparlantes y querían practicarlo, decidieron ponerse a hablar en alemán. Y así, en alemán, le contaron las cosas del albergue: que el desayuno costaba 11 euros, lo del parking, unas indicaciones para ir a unas cuevas que queríamos ver, qué había que ver en Interlaken y por dónde se salía (exit).

Dimos una vuelta por Interlaken que nos podíamos haber ahorrado porque no tiene nada que ver o no supimos verlo y nos compramos unas cervezuelas y algunas cosillas para la cena. Nos volvimos al albergue y en nuestra planta teníamos una sala común de la que nos adueñamos para disponernos a degustar la cena que teníamos elegida para ese día. El menú consistió en embutidos y similares que habíamos comprado (creo) en algún lugar de Suiza más los que habían traído my friends de España (producto nacional power) acompañados con pan tipical swiss, agua del grifo, cerveza, gin tonics, galletas y unas cookies que había preparado la compañera de la Señorita Isis con temática halloweeniana a la que damos las gracias inmensamente. Lo que viene a ser una dieta de piso de estudiantes, pero mira, ahí estábamos, a tutiplén.

sábado, 5 de enero de 2013

Suiza (día 2, parte 2)

Dos horas después de que llegara el otro coche, llegamos a Berna. Que digo yo que aunque fuera la ruta más corta y no la más rápida, dos horas de diferencia me parecen mucho, pero bueno. Los del otro coche ya estaban al borde del infarto pensando que habíamos tenido un accidente y que iban a tener que repatriar los cadáveres y todo ese jaleo que hay que montar, pero al vernos se pusieron "muy contentos" y les explicamos que no había sido culpa nuestra (¿?). Quizá unos días después pensaran que habría sido mejor no volvernos a ver pero ese es otro tema y no quiero entrar en especulaciones.

Berna está bien. Así sin guía y dedicándose solo a ver la ciudad paseando por las calles sin un objetivo claro, se ve en una mañana: cruzar uno de los puentes por encima del río, un par de plazas y miradores, los osos y el jardín de rosas (sin rosas en esa época). Mientras, callejeas y ves los relojes, las calles y eso. No hay más. Comimos allí antes de irnos y en nuestro afán de conocer todas las culturas y gastronomías acabamos en un restaurante... italiano. Ese es nuestro estilo, chino e italiano. En Suiza. Pasta y pizza. Bastante buena pero poca novedad. Una de las cosas más bonitas de todo el viaje fue que para tener tanta nieve y tanto lago, venden el agua como si fuera oro. Medio litro aproximadamente 5 francos. Si pedías el litro entero la ganancia era considerable, unos 9.8 francos more or less. Salía mejor un refresco o la cerveza pero qué le voy a hacer, llamadme gourmet pero cuando llevo todo el día andando sin beber apenas, me gusta comer con agua y no con cerveza. Así soy yo.

Lo que viene a ser Berna.
Pues nada, que cogimos el coche y nos fuimos de camino a Interlaken, nuestro segundo lugar de pernocta, donde pasamos dos días. De camino paramos en algún pueblo, Thun creo que se llamaba, pero vamos, lo típico de los pueblos suizos: lagos, castillos y ningún hueco para aparcar ni siquiera en zona azul como empezaba a ser habitual en toda Suiza.

viernes, 4 de enero de 2013

Suiza (día 2, parte 1)

El segundo día había que despedirse de Ginebra y abandonar el hotel para coger los coches destino Berna.

El GPS del coche en el que me tocó ir, al parecer, estaba con la opción de la ruta más corta, que no la más rápida, por lo que hicimos un bonito recorrido sin coger autopistas hasta que nos cansamos y se decidieron a preguntar a unos señores en una gasolinera. Éstos nos dijeron que si teníamos lo de los peajes mejor fuéramos por donde nos decían ellos que, aunque por donde decía el GPS también valía, había muchos tractores y se tardaba más. Eso dijeron o me dijeron que les habían dicho.

En Suiza para usar cualquier autopista hay que llevar una pegatina en el coche, a modo de peaje, que te permite utilizarlas. Pero no hay ningún control en las entradas o salidas por lo que si pasas sin la pegatina te pueden poner una multa. Los coches que alquilamos nosotros la llevaban incluida.

Durante el viaje no me apetecía hablar inglés así que dejé que de las cosas generales se ocuparan otros. Entre que había quien lo hablaba mejor que yo, que en Suiza hay tres idiomas oficiales, a saber, francés, alemán e italiano y que en el grupo llevábamos francoparlantes y alemanoparlantes (o eso intentaban) delegué salvo que fuera estrictamente necesario.

Cuando salíamos de Ginebra vimos una moto de esas que llevan un maleterillo atrás. El tío la tenía atada con una especie de correa, supusimos que porque no cerraba bien y le ponía la correa para que no se abriera, pero esta vez no había funcionado porque, pese a la cinta, lo llevaba abierto. Llegamos a un semáforo y nos tocó ponernos al lado de la moto y como somos unas muy buenas personas decidimos hacer nuestra buena acción, para que luego digan que somos maleducados los españoles: bajamos la ventanilla y la Señora Hathor le dijo: "Open atrás", señalando al maleterillo. El tío nos miró con cara de "qué me estás contando" (what are you talking to me o su equivalente en francés, que en Ginebra son muy de francés), ni se atrevió a mirar atrás y salió pitando en cuanto el semáforo se puso en verde.

jueves, 3 de enero de 2013

Suiza (día 1)

El 1 de noviembre aterrizábamos en Ginebra, a las siete de la tarde aproximadamente, una amiga (vamos a llamarla Señorita Ceres) y yo. Allí nos esperaban otras dos amigas que habían ido a recogernos ya que el resto de la misión había volado hacia allí a primera hora de la mañana. Una vez montados en el coche alquilado comprobamos que el tráfico en Ginebra era infernal. Tardamos mucho en llegar al hotel Calvi donde habíamos quedado con los demás. En el hotel teníamos reservadas dos habitaciones cuádruples y la que me tocó a mí estaba muy bien, bastante grande y con su tejadito abuardillado. Lo malo era que la ducha era un agujero en el suelo.

Después de dejar las maletas y en vista de la hora que era y que suponíamos que en Suiza harían horarios normales con las comidas, nos fuimos a dar una vuelta para buscar un sitio en el que cenar. Tras unas cuantas vueltas acabamos en un chino que tenía un menú de 25 francos. La comida estaba bien aunque no todo el mundo se pidió el menú, algunos pidieron platos sueltos. El camarero era bastante majo y nos conseguimos entender con él -más o menos- e incluso le convencimos, aunque allí no es costumbre, de que invitara a un chupito de sake a una amiga (Señora Hathor).

Después de cenar dimos otra vuelta para buscar un sitio para comprar un poco de tónica porque el primer objetivo del comando mañana nada más aterrizar fue comprar una botella de ginebra y querían tomarse una copa para dormir. Nos juntamos en nuestra habitación, que era la más grande, y estuvimos planificando lo que pensábamos hacer al día siguiente.