jueves, 4 de octubre de 2012

Domingo

Hay un día de la semana peor que los demás. Solo en casa. La casa vacía. Nada que hacer. Bueno, cosas que hacer muchas pero ningunas ganas. Se acerca el lunes. Es una cuenta atrás. Ya sé como iba esto. Antes era igual. Mis mayores caídas son cuando acaba la semana, cuando acaba el verano, cuando empezaba el colegio. Cuando dejabas la playa. Cuando cerraban las piscinas. Cuando se hace de día y hay que irse a casa.

Eso siempre había sido así. Y la pelota se va haciendo cada vez más grande y un día te das cuenta que es sábado a mediodía y estás pensando que ya no queda nada para el domingo. Que con limpiar un poco, recoger y ver el partido, ya es domingo. Y mañana lunes. Y solo te queda el viernes. Y cuando en el viernes estás sin nada, te preguntas qué es lo que haces.

Durante un tiempo no fue así. Todos los días estaban bien. Daba igual lunes, que martes, que miércoles, que viernes, sábado o domingo. Que volviéramos de un viaje o que hubiera que trabajar. Que hiciera frío o que cerraran la piscina. Estaba ella.