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lunes, 11 de febrero de 2013

Gatecrash Prerelease

Fin de semana de presentaciones. Dos torneos el sábado y dos torneos el domingo. Dos por la mañana y dos por la tarde. El resultado ha sido bastante bueno. Una victoria y dos segundos puestos.

El formato de la presentación era sealed deck. Seis sobres, uno de los cuales era del gremio con el que quisieras jugar. Además del sobre del gremio podías jugar con la carta promocional que se otorga por participar y que también pertenecía al mismo gremio elegido.

Para el primer torneo elegí luchar del lado del gremio Boros. Intenté construir un mazo rojo y blanco para aprovechar la habilidad de Battalion pero el resultado fue bastante malo. Como removals principales solo tenía un par de copias de Massive Raid y no dieron buen resultado. Solo conseguí una victoria y gracias a un Bye. Todas las partidas que jugué fueron derrotas: 1-3.

En el segundo me decanté por el gremio Gruul. Mazo verde y rojo aprovechando muchas criaturas con la habilidad de Bloodrush como Viashino Shanktail, Slaughterhorn, Rubblehulk o Zhur-Taa Swine, alguna buena combinación como Madcap Skills y Spire Tracer y el apoyo de algunas criaturas del gremio Boros como Boros Reckoner o Firemane Avenger. Me planté en la final con un 3-0 y tras una victoria para cada uno, el tercer juego cayó del lado de mi rival porque no me salió ningún maná verde cuando ganaba 26-14 gracias a Spark Trooper, si bien es cierto que en el segundo juego, cuando perdía 1-0 e iba a morir sin remedio en el siguiente turno, mi oponente cometió el error de no bloquear mi token 3/3 producto de un Rapid Hybridization para no perder ninguna criatura y gracias a Rubblehulk y Zhur-Taa Swine le quité 14 vidas, justas para poner el 1-1 que a la postre serviría de poco. 3-1.

En el tercero elegí Simic. Construí un mazo basado en Evolve junto con el apoyo rojo de algunas criaturas con Bloodrush como Zhur-Taa Swine, algunos removal como Mugging, el planeswalker Domri Rade y los jugosos beneficios de Madcap Skills, Elusive Krasis, Keymaster Rogue y Last Thoughts. Perdí la primera ronda y gané las tres siguientes aunque dos de mis oponentes concedieron la partida en mi opinión demasiado pronto. 3-1.

El último torneo elegí Orzhov. Viendo las cartas de que disponía me olvidé de Extort y me construí un mazo cargado de bombas y removals. El objetivo era claro, meter presión, eliminar sus criaturas cambiando una por otra o con removals y esperar cualquier bomba para finalizar. Si el oponente era rápido y/o las bombas tardaban en salir, defender en lugar de atacar y a cambiar criaturas. La presión llegaba de la mano de Daring Skyjek, Slate Street Ruffian y Basilica Screecher, los removals eran Smite, dos Devour Flesh, Mugging y Arrows of Justice, las bombas Angelic Skirmisher, Luminate Primordial, Alms Beast, Treasury Thrull, Assemble the Legion o Aurelia's Fury. Gané las tres primeras rondas 2-0 en muy poco tiempo. En la final me enfrenté a un mazo Simic que en la primera partida pobló en seguida el tablero de criaturas gracias, entre otras, a sus dos Fathom Mages. La segunda partida la gané yo rápidamente y la tercera finalizó cuando puse sobre el tablero Assemble the Legion y posteriormente Alms Beast. Justo antes de poner en juego el encantamiento, mi oponente había gastado su Angelic Edict para eliminar alguna de mis criaturas que estaban presionando mucho y habían llevado la partida 20-13 a mi favor y me habían dado el dominio el tablero. 4-0 (8-1).

martes, 22 de enero de 2013

Wreck-It Ralph

El lunes estuve viendo la película y me gustó mucho. Tiene un montón de referencias a muchas cosas pero me apetecía comprobar todas las que tenían que ver con los videojuegos así que he decido recopilarlas aquí. Me he ayudado de un par de sitios que pondré luego al final. De algunas cosas me di cuenta mientras veía la película, de otras me he dado cuenta ahora, otras se me pasaron y algunos videojuegos no los conocía.
  • El propio videojuego Fix-it Félix del que Ralph es el villano es una clara referencia a Donkey Kong. Ralph es similar a Donkey Kong y Félix a Mario.
  • En la terapia de villanos aparecen los malos de muchos videojuegos: Bowser (Mario Bros), Dr. Robotnik (Sonic), Neff (el rinoceronte morado de Altered Beast), Bison y Zangief (Street Fighter), Satán (Diablo), Kano y Smoke (Mortal Kombat), Beholder, Cyborg, un zombi como los de House of the Dead y el fantasma del Pac Man. La sala de reunión es el centro del laberinto de Pac Mac del que vemos irse a los malos en un versión de ellos mismos en 8 bits y del que Ralph se lleva unas cerezas.
  • Cuando una máquina es desconectada y el juego deja de jugarse, los personajes se convierten en vagabundos sin hogar. Este es el caso de Q*bert y se puede ver a sus personajes pidiendo comida en la estación: Q*bert, Coily, Slick, Sam y Ugg.
  • En la estación hay un grafiti que dice "Aerith lives" referenciando a Final Fantasy VII.
  • Cuando los personajes quieren hacer un descanso se van a tomar una cerveza al bar de Tapper donde también hay personajes de Burgertime. En el bar hay una sala con los objetos perdidos donde Ralph encuentra, entre otras cosas, el champiñón para aumentar de tamaño de Super Mario Bros y la exclamación de cuando capturan a Snake en Metal Gear.
  • El videojuego Hero's Duty es una mezcla de Call of Duty y Halo con una protagonista similar a Anya Stroud de Gears of War.
  • El videojuego de carreras Sugar Race está altamente influenciado por el estilo de Mario Karts aunque algo más "azucarado".
  • Para entrar a ver el código del juego, King Candy utiliza el Konami Code utilizando un mando de NES.
  • Durante la película se pueden ver muchos más personajes por la estación, el bar o la fiesta de Félix: Sonic y Tails (Sonic); Dig Dug, Cyril, Pookas y Fygars (Dig Dug); las barras de Pong; Chun-li, Ryu, Ken, Cammy y Blanka (Street Fighter); Peach, Daisy y Rosalina (Mario Bros); Pac Man; Paperboy; Qix; Frogger; y Yuni (Dance Dance Revolution).
Fuentes: Wikipedia en español e inglés e Ign.

miércoles, 16 de enero de 2013

Quitar manchas blancas de la madera.

El otro día pedí la cena a un restaurante que hay cerca de mi casa y cuando me la trajeron, mientras pagaba, dejé la bolsa encima de una mesa de madera. Dentro de la bolsa había una tarrina metálica que debía estar bastante caliente porque aparecieron unas manchas blancas en la mesa. Al día siguiente busqué por internet como quitarlas y me puse manos a la obra.

El caso es que haciendo exactamente lo que dicen en el artículo la cosa no funciona, es más, yo creo que incluso empeora, por lo menos en mi caso. Por eso he decidido escribir esto, para explicar como lo hice y por si le sirve de ayuda a alguien.

En mi caso, la mancha no era muy grande, bastante más pequeña que lo que ocupa una plancha, pero estaba bastante "condensado" el blanco, es decir, no se veía la madera en toda la zona que ocupaba la mancha.

Lo primero que hice fue limpiar la zona de la mancha con un trapo mojado en agua y bien escurrido. Ya solo con esto la mancha se empezaba a quitar y el color blanco empezaba a desaparecer un poco haciéndose más tenue y dejando ver la madera. Después, con un trapo seco, quité toda la humedad que había quedado.

Un par de minutos después, en vista de que parecía que había funcionado, volví a pasar el trapo húmedo y lo volví a secar. Esta vez me dio la sensación de que apenas había cambiado algo. Por eso me decidí a probar con la plancha. Puse una toalla fina encima de la mancha y con la plancha caliente a la mitad de su temperatura máxima la puse encima de la mancha unos segundos mientras la movía un poco. No me atrevía a dejarla quieta encima. Tras quitar la toalla me dio la sensación de que algo había mejorado la mancha, pero a cambio, había pequeñas manchitas blancas en otras zonas de la mesa por las que la plancha había pasado. Tras esto, pensé que la idea de la plancha no merecía la pena pues era demasiado riesgo (quizás debería estar menos caliente) y me puse a pasar el trapo húmedo otra vez. De esta manera, y tras un par de humedecer secar, humedecer secar, quité prácticamente todas las manchas blancas, la original y las que habían salido nuevas. El remate final se lo di aplicando un poco de limpiador de madera tipo Pronto, justo en lugar que todavía se notaba algo que había habido una mancha, dejándolo un par de segundos y pasando otro trapo para extenderlo por la mesa y no dejarlo acumulado.

viernes, 11 de enero de 2013

Suiza (día 6 y 7)

El penúltimo día cogimos los coches y nos fuimos a ver las cataratas del Rhin. De lejos no impresionan tanto pero cuando te asomas a los balcones en los que puedes tocar el agua aprecias la fuerza e inmensidad con la que corre el agua. Aún así no se necesita mucho tiempo para verlas por lo que después nos fuimos para un pueblo que no estaba demasiado lejos y estuvimos dando una vuelta por ahí.

Agüita.
La comida la hicimos en Zürich en una calle en la que hay un montón de restaurantes. Entramos en uno que parecía típico y comimos bien. Más röstis, salchichas con purés y cordon bleu. Eso sí, nos tuvimos que levantar un par de veces para poner el ticket al coche porque también había que pagar en todos lados y era estacionamiento limitado.

Después de comer estuvimos dando una vuelta por Zürich que nos la habían pintado tan mal que nos gustó bastante. De hecho, como ciudad, nos pareció que estaba bastante bien, tenía algunas cosillas que ver y tenía mucho más ambiente que el resto de las que habíamos estado. En la estación de tren que está cerca del río y de la calle en la que habíamos comido, cogimos un mapa con una ruta turística por el centro para hacer en dos horas. Con la sobremesa que hicimos y con la ruta, se hizo la hora de tener que volver a ir a por los coches y como ya llevaba un tiempo siendo de noche y hacía frío nos volvimos a cenar a los apartamentos. Cuando llegamos allí pasamos antes por el restaurante chino para recoger las llaves y preguntarle a la mujer si el día anterior nos habíamos dejado allí un impermeable rosa: a pink thing for the rain. La china nos miraba con cara de no entender nada pero cuando le dijeron "La chaquet", se le iluminó la cara, se fue y volvió con ella.

Zürich.
El último día teníamos que coger el avión desde Ginebra sobre las siete de la tarde así que nos levantamos prontito, cogimos los coches y decidimos pasar por Francia para ir a Chamonix antes de volvernos a Madrid. Hicimos una parada para echar gasolina y elegimos un surtidor que tenía la manguera descolgada y que tuvimos que colgar pero que a la hora de coger nuestra manguera se negaba a darnos la gasolina. Pensando que sería de prepago, la Señora Hator y la Señorita Bast fueron a la caja a decirles que nos habilitaran la manguera y resultó que la última persona que la había usado se había ido sin pagar y que por eso no daba gasolina de otro tipo hasta que no se pagara esa. Como nuestro coche usaba otra gasolina, la empleada las creyó y no pensó que éramos nosotros los que no habíamos pagado y nos dejó echar de nuestra gasolina y pagarle solo lo nuestro.

A mitad del camino también paramos a tomar un café y cuando volvimos a arrancar, de nuevo, nuestro GPS decidió hacernos un cambio de ruta. El otro coche llegó a Chamonix pasando por Ginebra y yendo por la autopista de peaje. Nosotros, en cambio, hicimos una ruta mucho más corta (en kilómetros) pero atravesamos un maravilloso puerto de montaña todo nevado que hizo que tardáramos una hora en recorrer cuarenta kilómetros. Además, descubrimos que las carreteras secundarias son mucho mejores en Suiza que en Francia porque fue atravesar la frontera y notar una diferencia brutal. Pese a todo, llegamos al mismo tiempo.

Chamonix.
Vimos Chamonix otra vez con buen tiempo, comimos unos sandwichs que llevábamos, tomamos el café en una cafetería con una camarera muy maja, seguimos viendo Chamonix y nos fuimos para el aeropuerto de Ginebra, esta vez todos sin atravesar el puerto. Nosotros dimos unas bonitas vueltas por el interior del aeropuerto hasta que encontramos el parking para dejar el coche y sin muchos más inconvenientes cogimos los vuelos de vuelta a España.


jueves, 10 de enero de 2013

Suiza (día 5)

A la mañana siguiente volvimos a visitar Lucerna, esta vez sin lluvia pero con frío, hasta que llegó la hora de despedir a uno de los miembros del grupo que volvía para Madrid antes que los demás. Quedábamos siete.

Nos fuimos a comer unos kebaps y enfilamos el coche camino a Zürich parando en Zug. Lo gracioso de Zug fue que cuando nuestro coche estaba llegando pregunté dónde habíamos quedado con el otro coche y nadie lo sabía. Pero para que no tuviéramos que preocuparnos, recibimos un mensaje que nos informaba que unas compras que se habían hecho en Lucerna habían sido olvidadas en el Kebap así que volvían a por ellas. Que ya si eso, cuando volvieran, pues que nos llamaban a ver que tal. Y total, que Zug, un pueblo más. No teníamos ni idea de por qué habían decidido ese pueblo así que tras debatir si nos quedábamos en el coche esperando o salíamos, dejamos el coche aparcado en la estación de tren, pagando, claro, y nos fuimos en búsqueda de algo que ver preguntando a una pareja que nos dijo que podíamos ir de "shopping" para un lado o de "old buildings" para el otro. Optamos por los "old buildings" y, la verdad, si tuviera que destacar algo del pueblo, sería: el aviario que había junto al lago, el lago propiamente dicho que era inmenso y como estaba el día malo había hasta olas y parecía el mar, y unos cisnes muy simpáticos que nos perseguían para que les diéramos de comer y nos pusieron cara de pena y nos convencieron para ir a comprarles pan y dárselo.

My friends.
En Zürich alquilamos dos apartamentos para 4 aunque solo éramos 7 porque era lo más barato que vimos. Los apartamentos no tenían recepción y teníamos que ir a recoger las llaves a un chino que estaba debajo. Cuando llegamos y le contamos la película a la china -siendo solo dos los que habíamos entrado al restaurante- nos dijo que solo habíamos reservado un apartamento. Le dijimos que no, que eran dos y se puso a llamar a la dueña a ver qué le contaba. La dueña le contó lo mismo, que solo teníamos uno. Para aquel entonces ya había llegado quien había hecho la reserva con la hojita de booking impresa para demostrar que habíamos reservado dos apartamentos. Al final, la mujer nos dijo que no sabían de quien era la culpa, si de booking o de ellos, pero que tenían un apartamento libre y que si lo queríamos nos lo dejaban al mismo precio que teníamos la reserva. El único problema era que no tenía las 4 llaves del otro apartamento ahí y que nos las tenía que dar al día siguiente. Obviamente le dijimos que sí. Dejamos las maletas y nos piramos a un supermercado a comprarnos la cena. Los apartamentos eran impresionantes. Habríamos entrado los 7 en uno seguro. El salón era gigante, con internet, televisión y reproductor DVD. También había otro televisor en las habitaciones grandes. La bañera era tan grande que te podías tumbar en ella completamente.

miércoles, 9 de enero de 2013

Suiza (día 4)

El domingo nos íbamos de Interlaken y mientras desayunábamos en la sala común zumos, bollos y batidos, hubo quien decidió ir a pedir un café al bar. Antes de pedirlo quisieron preguntar cuanto costaba y fue entonces cuando otra chica valenciana que trabajaba allí les dijo, en español, que el desayuno estaba incluido, a lo que ellas respondieron rotundamente: "Noooo, para nosotras no". La chica, con cara de extrañeza, les preguntó que si habían dormido allí y le dijeron que sí. Entonces fue cuando la chica les dijo que todo el que duerme allí tiene el desayuno incluido, que no hay una tarifa para dormir solo. Corrieron a contárnoslo mientras se volvían a acordar de la parda de la chiquita recepcionista -que sí, que muy maja pero muy parda- y nos bajamos todos a desayunar un desayuno en condiciones tipo buffet muy rico. Ahí, mientras seguían hablando de la chiquita, surgió la voz de la cordura y la Señorita Maat dijo que a ella le parecía que la chica había dicho que el desayuno era hasta las 11, nada de 11 euros. La alemanoparlante decía, que no, que no, que había dicho 11 euros y la Señorita Maat volvió a decir que lo mirara en el papel que la chica se lo había apuntado. De como confirmamos que habíamos regalado un desayuno no vamos a decir más porque se resume en que en el papel ponía "11 h.".

Dejamos Interlaken para ir a ver unos pueblos que están en las montañas y a los que solo se puede subir en tren. Dimos una vuelta por allí y disfrutamos de las vistas. Realmente son pueblos de esquiadores y no tienen demasiado que ver pero una vez que estás arriba las vistas son bastante buenas.

Las vistas.
De camino a Lucerna, nuestro tercer lugar de hospedaje, paramos en un bonito bar/restaurante en medio de un mirador que había en la carretera de la montaña con una terraza muy rica donde nos tomamos una cerveza al solecito, con gafas de sol y en manga corta mientras mirábamos como un poco más arriba estaban los picos llenos de nieve.

Fue llegar a Lucerna y estropearse el tiempo. No sé si porque las montañas paraban las nubes en Interlaken o pura coincidencia.

Lucerna es un lugar muy bonito en el que no puedes aparcar los coches en la calle y nuestro hotel no tenía parking así que tuvimos que buscar uno para dejarlo todo el día y que no tuviéramos que hipotecar muchas de nuestras pertenencias para poder pagarlo. Una vez conseguido esto nos fuimos a comer unas fondues, unos röstis y otros platos típicos suizos en un restaurante con wifi donde le pedimos la contraseña al camarero al grito de "Pasport" siendo lo más triste de todo que lo entendió. Tras comer empezamos a visitar Lucerna pero al poco de comenzar se lió el diluvio universal. Lejos de amedrentarnos seguimos paseando mientras nos poníamos como una sopa. Cuando estábamos suficientemente mojados nos volvimos al hotel y nos apalancamos en la habitación parejil hasta que nos entró hambre y nos comimos unos fuets a bocados y otros manjares propios de la dieta de piso de estudiantes.

Lloviendo y de noche. Todo un lujo.
Las habitaciones que teníamos en ese hotel eran dos triples y una doble, para la parejita. Las triples estaban formadas por dos camas abajo y una superior a modo de litera que era tan grande como las otras dos juntas por lo que estaba muy bien.

martes, 8 de enero de 2013

Suiza (día 3, parte 2)

Una vez ya juntos descrubrimos mirando las guías que sí, que las cataratas de lo de Sherlock Holmes están en Meiringen y que nosotros estábamos en Merligen. Parecidos pero no iguales así que ale, al coche y
caminito de Meiringen. Las cataratas no están mal, hay que pagar para verlas, se sube en un ascensor que va por dentro de la montaña y desde arriba se va bajando, viendo los distintos saltos de agua, por las cornisas y recovecos de la montaña, pero vamos, que si no las ves, tampoco te pierdes nada, aunque claro, algo hay que hacer.
En ese agua me maté yo.
Comimos en el campo cerca de las cataratas otra vez embutido con pan y agua. Con el solecito que hacía y lo a gusto que se estaba, si me das un mini de kalimotxo me quedo allí toda la tarde recordando la época de la univesidad y el paraninfo (¡Ay, qué tiempos!). Como no había mini, recogimos y nos fuimos otra vez a ver pueblos y acabamos en Thun. A verlo en plan en serio que parecía muy bonito, aunque bueno, como todo, un pueblo es un pueblo es. Yo creo que todos queríamos volvernos para el albergue, cenar y echar lo que quedaba de día pero nadie lo decía.

Paraninfo.
En el albergue le preguntamos a nuestra amiga la recepcionista que donde se podía cenar así típico de Suiza y nos dijo dos restaurantes que estaban uno al principio y otro al final de la calle principal por la que habíamos ido el día anterior. Echamos a andar y cuando íbamos por la mitad dedujimos que nos habíamos pasado el primero pero que nadie lo había visto. Luego dedujimos también que la gente iba a su bola y que todo el mundo pensaba que ya estaría pendiente otro. Decidimos tirar para el final para buscar el otro que estaba más cerca pero tampoco lo encontrábamos. Buscamos un poco y ya vimos que es que al parecer tenía como dos nombres y el que más se veía no era el que nos había dicho la chiquita. Eso sí, nos había advertido que ese sitio tenía mucho ambiente, y así era. Nos dijeron que como una hora o por ahí para pillar mesa así que, tras reflexionar un poco, decidimos intentar buscar el primero. Prestando un poco de atención, no era tan difícil de encontrar así que allí cenamos raclette para todos. Los sucesos en el restaurante me los voy a ahorrar porque me producen vergüenza ajena.

La raclette es una plato parecido a la fondue que consiste es una especie de plancha circular eléctrica que tiene dos partes, una inferior donde se pone el queso en unas palitas para que se funda con el calor y una superior donde se pone el bacon, los champiñones, la cebolla y demás para que se cocinen a la plancha.