A la mañana siguiente volvimos a visitar Lucerna, esta vez sin lluvia
pero con frío, hasta que llegó la hora de despedir a uno de los
miembros del grupo que volvía para Madrid antes que los demás.
Quedábamos siete.
Nos fuimos a comer unos kebaps y enfilamos el coche
camino a Zürich parando en Zug. Lo gracioso de Zug fue que cuando
nuestro coche estaba llegando pregunté dónde habíamos quedado con el
otro coche y nadie lo sabía. Pero para que no tuviéramos que
preocuparnos, recibimos un mensaje que nos informaba que unas compras
que se habían hecho en Lucerna habían sido olvidadas en el Kebap así que
volvían a por ellas. Que ya si eso, cuando volvieran, pues que nos
llamaban a ver que tal. Y total, que Zug, un pueblo más. No teníamos ni
idea de por qué habían decidido ese pueblo así que tras debatir si nos
quedábamos en el coche esperando o salíamos, dejamos el coche aparcado
en la estación de tren, pagando, claro, y nos fuimos en búsqueda de algo
que ver preguntando a una pareja que nos dijo que podíamos ir de
"shopping" para un lado o de "old buildings" para el otro. Optamos por
los "old buildings" y, la verdad, si tuviera que destacar algo del
pueblo, sería: el aviario que había junto al lago, el lago propiamente
dicho que era inmenso y como estaba el día malo había hasta olas y
parecía el mar, y unos cisnes muy simpáticos que nos perseguían para que
les diéramos de comer y nos pusieron cara de pena y nos convencieron
para ir a comprarles pan y dárselo.
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My friends.
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En Zürich alquilamos dos apartamentos para 4
aunque solo éramos 7 porque era lo más barato que vimos. Los
apartamentos no tenían recepción y teníamos que ir a recoger las llaves a
un chino que estaba debajo. Cuando llegamos y le contamos la película a
la china -siendo solo dos los que habíamos entrado al restaurante- nos
dijo que solo habíamos reservado un apartamento. Le dijimos que no, que
eran dos y se puso a llamar a la dueña a ver qué le contaba. La dueña le
contó lo mismo, que solo teníamos uno. Para aquel entonces ya había
llegado quien había hecho la reserva con la hojita de booking impresa
para demostrar que habíamos reservado dos apartamentos. Al final, la
mujer nos dijo que no sabían de quien era la culpa, si de booking o de
ellos, pero que tenían un apartamento libre y que si lo queríamos nos lo
dejaban al mismo precio que teníamos la reserva. El único problema era que
no tenía las 4 llaves del otro apartamento ahí y que nos las tenía que
dar al día siguiente. Obviamente le dijimos que sí. Dejamos las maletas y
nos piramos a un supermercado a comprarnos la cena. Los apartamentos
eran impresionantes. Habríamos entrado los 7 en uno seguro. El salón era
gigante, con internet, televisión y reproductor DVD. También había otro televisor en
las habitaciones grandes. La bañera era tan grande que te podías tumbar
en ella completamente.
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